Los antepasados de este can son los canes molosos, animales que se empleaban para la lucha contra toros y osos. Gran Bretaña era la cuna de este tipo de enfrentamientos, los cuales terminaron prohibiéndose.
A pesar de ello, en torno al siglo XIX, los aficionados a estas peleas querían alargar los combates, esta vez, entre perros. Por ese motivo, muchos criadores comenzaron a cruzar razas para obtener canes más ligeros y, de esa forma, enfrentarlos entre sí. Se cree que se emplearon canes tipo terrier para ganar agilidad y perder algo de combatividad.
Determinados ejemplares Pit Bull llegaron a Estados Unidos y, una vez allí, se cruzaron con una de las razas de perros grandes más populares (también de peleas) que habitaba en territorio norteamericano: el American Staffordshire Terrier. ¡Aquí se localiza el verdadero origen del American Pit Bull Terrier!
A día de hoy, muchas personas siguen considerando a esta raza un tipo de perro y no una raza como tal. Esto es completamente erróneo, puesto que existe un estándar definido de la raza.