La contundente forma física del American Staffordshire Terrier se deja ver en todas las zonas de su cuerpo. Las medianas y fibrosas patas son las encargadas de sostener toda la musculatura que este espectacular can es capaz de almacenar. Destaca su pecho, de una amplitud enorme y con una profundidad clara. El tronco del animal, del que sobresale una cola fina, se completa con una espalda bastante corta y con un vientre duro. El cuello es de una anchura exagerada, preparado para sujetar una enorme cabeza. El cráneo de la misma es ancho y en él se observan unas cortas orejas triangulares que casi siempre permanecen caídas. Los ojos oscuros y pequeños del American Staffordshire Terrier se instalan encima de las pronunciadas mejillas del animal. El hocico, con una forma cuadrada clara, contiene unos belfos algo caídos y una trufa de color negro.
La piel de esta raza es gruesa y flexible. En ella, se observa un pelaje corto, duro y denso que puede ser de todos los tonos posibles. Se aceptan colores únicos, parciales o con manchas, aunque hay una excepción: no podrá superarse el 80% de los tonos blanco, negro, rojo o canela.