El origen de esta raza está directamente relacionado con Louis Dobermann. Se trataba de un recaudador de impuestos al que se le asignó custodiar una perrera en la localidad alemana Apolga.
De este encargo, nació la necesidad de Louis Dobermann por proteger dicho edificio con la colaboración de un perro.
Buscaba un can con una actitud fiera y, a partir de esta necesidad, comenzó a cruzar razas que tenían una forma de ser imponente. De ahí surgió el primer Dóberman, el cuál fue denominado como la persona que ocasionó su aparición.
En este sentido, no se sabe con exactitud qué razas concretas se emplearon, aunque la mayoría de estudiosos señalan que es probable que perros como Rottweiler, Pinscher, Dogo Alemán y el Pastor Alemán, entre otros, fueran cruzados hasta llegar al Dóberman a finales del siglo XIX.