Por su nombre, se podría pensar que el Fila Brasileiro es procedente del país Sudamericano, no obstante, esto no es del todo cierto. Las razas que dieron lugar a esta fueron enviadas por los colonos españoles y portugueses cuando llegaron a Brasil en el siglo XVII. Con el paso de los años y siglos, el cruce natural de dichas razas dio como resultado al Fila Brasileño, cuyas características fisonómicas tuvieron que adaptarse a las complejidades ambientales que suponía habitar en un entrono de selva brasileña.
Desde su formación, el Fila Brasilero siempre fue un can multitareas: perro guardián, perro pastor, perro para cazar y perro de compañía. A día de hoy, muchos ganaderos siguen contando con la ayuda de este can para guiar a sus animales y para defenderlos de posibles depredadores.