¿Cómo es aparentemente un Basenji? Este can de tamaño mediano destaca por poseer un cuerpo atlético, elegante y habilidoso. Tanto en las patas medianas como en el cuerpo del animal se percibe una musculatura importante que implican unas condiciones físicas insuperables. Son destacables su amplio pecho, su recta espalda y su plano vientre, así como su rizada cola –siempre caída hacia delante-.
Un grueso y fuerte cuello se encarga de sujetar la cabeza del Basenji, la cual tiene un tamaño proporcional con el resto del cuerpo. Las orejas puntiagudas y triangulares de esta raza siempre se muestran erguidas y la frente suele reflejar unas pequeñas arrugas. Más abajo, la cabeza se estrecha con la aparición del hocico, en el cual se contempla una trufa pequeña y una boca mediana con unos belfos no muy caídos. La mirada del animal la forman dos ojos oscuros –marrones o negros- que suelen estar bien atentos a lo que pasa a su alrededor.
El pelaje del Basenji es corto, fino y suave, y, aunque la raza tiene varias combinaciones de colores aceptadas, lo normal es que este sea rojo y blanco. Otras tonalidades permitidas son: negro y blanco; atigrado; atigrado y blanco; y negro, rojo y blanco.
Para conocer la dieta que se le debe de aportar a un Basenji, hay que tener muy claro cómo es el metabolismo de este can. Sin duda, esta raza cuenta con una genética que le permite quemar energía a un ritmo rápido. Además, es importante saber que el estómago del animal es mediano, tirando a pequeño. Por estos dos motivos, la alimentación del Basenji se tendrá que basar en muchas comidas diarias de poca cantidad.
En cuanto al ejercicio físico, esta raza se caracteriza por exigir al menos 45 minutos de deporte al día. Las carreras y los paseos por la ciudad o por el campo siempre son bienvenidos por el Basenji. Además, como actividad ocasional y alternativa, se recomienda que este perro practique deportes como el agility, de tal forma que estimule su mente al mismo tiempo que su físico.
El Basenji es un perro con carácter muy fuerte. Gracias a esta cualidad, desempeña una función fantástica como perro guardián y como defensor de sus familiares, con los que crea un vínculo especial. Esta fuerte actitud del animal, provoca ciertos problemas de convivencia con otros canes, por ello, ¡es importante que empiece a socializar desde los primeros meses de vida!
Su comportamiento en casa es bastante tranquilo, puesto que se trata de un perro bastante independiente y silencioso. Si su educación no es tájante y poco permisiva, se pueden mostrar bastante rebelde incluso con su familia. Por ello, no es un can recomendable para dueños primerizos.
La fortaleza vital del Basenji está bastante comprobada y, prueba de ello es su elevada esperanza de vida: catorce años de media. A pesar de ello, hay determinadas patologías que aparecen con frecuencia en esta raza.
El síndrome de Fanconi es una enfermedad renal que, aunque sea poco común en perros, aparece en bastantes ejemplares de la raza Basenji. En ella, el aparato excretor no es capaz de reabsorber sustancias importantes como la glucosa, fosfatos y aminoácidos. El resultado en el cuerpo del animal es detectable, ya que suele adelgazar y mostrar debilidad. Otras patologías repetidas en el Basenji son la anemia y determinadas enfermedades oculares como las cataratas y la conjuntivitis.
Por eso es muy recomendable tener un buen veterinario de confianza que le realice las revisiones anuales.
El Basenji tiene mucha historia. Prueba de ello son sus numerosas apariciones en pinturas egipcias, según las cuales, este can fue considerado un perro sagrado para esta enorme civilización.
Hay que avanzar bastantes siglos para encontrar más indicios del origen de este animal. Será en la República Democrática del Congo y alrededores donde esta raza desarrollará gran parte de su historia. La principal función que llevó a cabo en territorio africano fue la de dar caza a las ratas con dientes largos que ponían en peligro el ganado de esta zona.
Europa no conocerá al Basenji hasta el año 1895, cuando varios exploradores anglosajones regresaron a Inglaterra acompañados de esta raza. Tomaron la decisión de adoptar a varios ejemplares Basenji porque les llamó la atención su ausencia de ladridos y, sobre todo, lo bien que ejercía de perro guardián en las fincas africanas que custodiaba. Hoy en día, esa sigue siendo su función en Congo y en los países de alrededor, mientras que en Europa y Estados Unidos, es un can exclusivamente de compañía.
El Basenji no se comunica como la mayoría de canes y prueba de ello es su ausencia de ladridos. En sustitución de estos, esta raza reproduce unos aullidos agudos y prolongados que exterioriza cuando quiere expresar una emoción o sentimiento.
Hay quienes señalan que estos sonidos les recuerdan a una risa ahogada, incluso, a la mezcla de esta con un canto tirolés. Independientemente a lo que se parezca, lo cierto es que los aullidos son muy agudos y llaman tremendamente la atención.
¿Cuál es la explicación de esta particularidad del Basenji? La respuesta la encontramos en las cuerdas vocales del perro. La estructura de las mismas es muy diferente a la del resto de razas y provoca que este can tenga la habilidad de aullar de esa forma. ¡Animales como el lobo poseen cuerdas vocales similares!
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