Pocos se resisten a la apariencia tan adorable del Bichón Habanero. Esta raza, con un cuerpo ligeramente más largo que alto, no puede pasar por delante de nosotros sin recordarnos a un encantador perro de peluche. Una única capa de pelo ondulado cubre todo el cuerpo del can, la cual suele tener una longitud entre los doce y los dieciocho centímetros. En cuanto a los colores de este animal, la variedad es clara: blanco, pardo león, negro, marrón y rojo, ¡aceptándose las manchas en dichos tonos!
El pequeño tamaño del Bichón Habanero se encuentra compensado en todas las zonas de su cuerpo. En este, se contempla un vientre echado hacia dentro, una espalada recta que se arquea al final, un pecho minúsculo y una cola que se enrolla hacia la columna. Todo ello, sostenido con unas patas cortas que presentan un grosor engañoso por el voluminoso pelaje del animal.
La cabeza de este can está compuesta por un cráneo ancho y plano del que nacen dos orejas caídas que no llegan alcanzar la altura de los pequeños ojos del can. Estos se caracterizan por ser oscuros y por aportarle una mirada tierna al Bichón Habanero. En cuanto al hocico, progresivamente, se va estrechando y cuenta con una trufa que puede ser de tonos negros o marrones.