El origen del Bull Terrier está claramente relacionado con las peleas de perros. James Hinks, considerado “el padre” de la raza, dedicó los últimos años de su vida a la crianza de aves y perros. Su objetivo, a mediados del siglo XIX, era conseguir una raza que fuese invencible en las peleas de canes y que, al mismo tiempo, fuera hermosa.
Con este propósito, Hinks comenzó a cruzar razas hasta dar con la raza en la década de 1850. Se desconoce qué razas exactas empleó el irlandés, pero todo apunta a que canes como el antiguo Bulldog Inglés, el Dálmata, el Galgo Inglés, el Borzoi y el extinguido English White Terrier, entre otros, están detrás del surgimiento de este can tan imponente.